Inicio     Acerca de     Contacto     Obsequios     Hemeroteca

Botillamen bendito

12 Febrero 2010 en: Actualidad, Viaje interior por la provincia del Bierzo

Diario de León. Pedro Trapiello, 10 de febrero de 2010

No pude acompañar a Valentín Carrera en su pregonazo bembibrés del botillo. No me lo perdonará. Tampoco Rula y Jaime, a los que fallé. Les debo ya un ciento.

Y se lo debo en especial a Bembibre, cuna del aldabonazo botillero hace treinta y ocho años cuando comenzó a dar sus campanadas, así que gracias a este festival y a la predicación de Luis del Olmo hoy reina en toda España la idea general de que el botillo es original del Bierzo (que persista), aunque botillo sea también el botelo gallego, el butiecho lacianiego, el butiello asturiano, el botijo soriano, el samartino maragato, el embutoide pastor sanabrés y luso, el yosco o choscu… o sus primos androllos y morcones. Que espabilen. La fama se trabaja, pero sólo se logra si te la dan. Y si hay fama, vienen labores y primaveras (que se lo digan a César el de Molinaseca). Amenazando, pues, crisis o cuaresmas, dígase bien alto ¡viva el botillo!, carne pegada al hueso y cristianada con pimentón bravo. Leer más …

La buena locura

16 Octubre 2009 en: Actualidad, Viaje interior por la provincia del Bierzo
Lo berciano es otra cosa, no cabe duda. Son tierras medias, fronterizas con todo… y también, cruce de sendas, eso que sirve para que lleguen los de fuera y se larguen los de dentro. Lo berciano es distinto de lo gallego pareciéndose en tantas cosas. De asturiano tiene un flequillo fornelo; de cabreirés sanabreño, un ratín; y de leonés, el alma pequeñina y la póliza. O sea, son un resumen de su vecindad y, a la vez, un desesperado intento por no serlo. La bipolaridad les persigue. La identidad se les esguila a ratos o se les exalta en épocas, pero las ganas de ser nunca la pierden, aunque se debatan en cismas internos o vendan la hijuela a externos.
Late todo esto en la radiografía aérea que ha hecho a su patria chica y grande, a su «vieja provincia», Valentín Carrera, que ha parido un gran libro de quinientos pasos paginados y quinientas leguas interiores recorridas en laberinto de pasión y crónica viajera. Hace un año revisitó lo suyo, reinició un viaje ya hecho hace veinte años, inició en él a sus dos guajas Alicia y Sandra y recuperó el pulso de la pasión materna de la tierra, la belleza de lo escondido y el ladroneo a la vista que hiere hoy tantos rincones bercianos.
Es un librazo. Se lo dedica a Cito Linares (compañero de risas, sueños y de perseguir al rabo la noticia con micrófono) y a Ramón Carnicer (el maestro, la voz, la letra de grandiosa sencillez). Y se acompañó en la mochila con el aval del sentimiento limpio que susurra en las páginas de Pereira o de Mestre (maestre y maese donde los haya, porque no sólo escribe poesía, sino que es poeta y sus abrazos riman, así que si le han dado el premio nacional de poesía por «La casa roja» es porque abultaban tanto sus méritos, que nubló los ojos del jurado a cualquier otro nombre).
El resultado del libro (« Viaje al interior de la provincia del Bierzo ») es un caleidoscopio de brillos y recodos que multiplica la grandiosidad del Bierzo reescrito en templario, minero, viñador y hortelano o reinventado en artes, posadas y fraguas muertas. He gozado con su lectura. Tiene una cierta vocación enciclopédica y le palpita lo «glocal», ese local-global que hace del berciano un necesario soñador de otros horizontes inspirado por el viento atlántico de la buena locura.
Diario de León, 19/10/09

Diario de León. Pedro Trapello, 19 de Octubre de 2009

Lo berciano es otra cosa, no cabe duda. Son tierras medias, fronterizas con todo… y también, cruce de sendas, eso que sirve para que lleguen los de fuera y se larguen los de dentro. Lo berciano es distinto de lo gallego pareciéndose en tantas cosas. De asturiano tiene un flequillo fornelo; de cabreirés sanabreño, un ratín; y de leonés, el alma pequeñina y la póliza. O sea, son un resumen de su vecindad y, a la vez, un desesperado intento por no serlo. La bipolaridad les persigue. La identidad se les esguila a ratos o se les exalta en épocas, pero las ganas de ser nunca la pierden, aunque se debatan en cismas internos o vendan la hijuela a externos.

Late todo esto en la radiografía aérea que ha hecho a su patria chica y grande, a su «vieja provincia», Valentín Carrera, que ha parido un gran libro de quinientos pasos paginados y quinientas leguas interiores recorridas en laberinto de pasión y crónica viajera. Hace un año revisitó lo suyo, reinició un viaje ya hecho hace veinte años, inició en él a sus dos guajas Alicia y Sandra y recuperó el pulso de la pasión materna de la tierra, la belleza de lo escondido y el ladroneo a la vista que hiere hoy tantos rincones bercianos. Leer más …